Redes Generatrices

 

Las redes sociales constituyen un tránsito obligado en el camino hacia la conformación de una BIO-civilización y un modelo de gobernanza planetaria; sin embargo, resultan insuficientes para organizar a la ciudadanía mundial en torno de un proyecto colectivo.

Imaginemos por un momento que todos las bases nitrogenadas (adenina, guanina, citosina y timina) que componen el ADN de nuestro cuerpo existieran todas dispersas y separadas, pero conectadas entre sí conformando una gran red; estaríamos frente a un gran tejido colectivo, pero carente de toda otra funcionalidad que no sean las de compartir información y agruparse. Sin embargo, cuando esas mismas sustancias se organizan bajo la forma de un codón de ADN, adquieren la propiedad de expresar los diversos aminoácidos que nos definen; a partir de los cuales, luego surgen las proteínas, las hormonas, y así progresivamente hasta adquirir la compleja organización que hace posible la existencia de un cuerpo humano autónomo.

Del igual modo, cuando los seresRedes generatrices humanos nos vinculamos a través de las redes sociales, lo que conseguimos (que no es poco) es compartir información y promover convocatorias. Pero si nos organizamos funcionalmente siguiendo el mismo patrón geométrico que impregna el proceso creativo de la Vida, podemos conformar una Red Generatriz que a modo de “codón humano” tendrá la capacidad de expresar diversos aspectos de nuestra Cosmovisión Colectiva como si se tratase de una suerte de Código Genético que alberga la simiente de una Nueva Humanidad.

En consecuencia, es imperativo sumar a la gran capacidad de comunicación y coordinación que tienen las redes sociales, el enorme potencial creativo y articulador de las redes generatrices, para que podamos concebir conjuntamente el cuerpo sistémico que necesita la BIO-civilización para poder manifestarse a la Vida.

 

LEER MÁS: Libro Tiempos de Transformación, Capítulo 10.-

Las redes sociales constituyen un tránsito obligado en el camino hacia la conformación de una BIO-civilización y un modelo de gobernanza planetaria; sin embargo, resultan insuficientes para organizar a la ciudadanía mundial en torno de un proyecto colectivo.

Imaginemos por un momento que todos las bases nitrogenadas (adenina, guanina, citosina y timina) que componen el ADN de nuestro cuerpo existieran todas dispersas y separadas, pero conectadas entre sí conformando una gran red; estaríamos frente a un gran tejido colectivo, pero carente de toda otra funcionalidad que no sean las de compartir información y agruparse. Sin embargo, cuando esas mismas sustancias se organizan bajo la forma de un codón de ADN, adquieren la propiedad de expresar los diversos aminoácidos que nos definen; a partir de los cuales, luego surgen las proteínas, las hormonas, y así progresivamente hasta adquirir la compleja organización que hace posible la existencia de un cuerpo humano autónomo.

Del igual modo, cuando los seres humanos nos vinculamos a través de las redes sociales, lo que conseguimos (que no es poco) es compartir información y promover convocatorias. Pero si nos organizamos funcionalmente siguiendo el mismo patrón geométrico que impregna el proceso creativo de la Vida, podemos conformar una Red Generatriz que a modo de “codón humano” tendrá la capacidad de expresar diversos aspectos de nuestra Cosmovisión Colectiva como si se tratase de una suerte de Código Genético que alberga la simiente de una Nueva Humanidad.

En consecuencia, es imperativo sumar a la gran capacidad de comunicación y coordinación que tienen las redes sociales, el enorme potencial creativo y articulador de las redes generatrices, para que podamos concebir conjuntamente el cuerpo sistémico que necesita la BIO-civilización para poder manifestarse a la Vida.
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