Cosmovisión

 

Los Nuevos Paradigmas nos hablan del despertar de consciencia, de la importancia de alcanzar una masa crítica de pensamiento consciente que nos ayude a retomar el camino que conduce hacia la visión de unidad; y es así como surge la idea de una Cosmovisión, una visión cósmica, colectiva, total, multidisciplinaria, incluyente, holística, donde nada quede fuera de ella, y el conjunto opere como nuestro ADN, conteniendo toda la información necesaria para gestar una Nueva Humanidad.

Es así que esta nueva perspectiva ecológica encarna en nosotros a través de un proceso de autoconocimiento e identificación con la unidad, que suma a nuestros aspectos físicos, mentales y emocionales, la dimensión del espíritu humano; por lo cual puede pensarse como una visión que se adquiere percibiendo desde el centro mismo de nuestro propio ser, permitiéndonos contemplar el sistema desde el corazón mismo del sistema, posibilitando el reconocernos como una parte del mismo, y simultáneamente haciéndonos percibir que somos Uno con la Totalidad.

De esta forma, al desarrollar una cosmovisión aplicada a la humanidad, a una nación, a un pueblo, a una organización cualquiera, estamos trascendiendo el mero conocimiento holístico del funcionamiento del todo y sus partes (llámese Estado, comuna, empresa, escuela, etc.); y le aportamos nuestra percepción de la dimensión humana, de las experiencias compartidas, de las vivencias pasadas y las proyecciones a futuro, de los vínculos, de las múltiples realidades que impregnan a toda familia, grupo o comunidad.

     Sin embargo, no alcanza con diseñar una Cosmovisión para que esta pueda implementarse. Se necesita encarnarla, corporizarla y dotarla de vida. Si pensamos en ella como un “programa”, se hace necesario contar con un procesador para hacerlo correr; y si la vemos como un ADN, se torna necesario concebir cada uno de los codones que contienen las instrucciones para materializar el diseño.

  Por ello, el primer paso a dar es cocrear nuestros propios “codones humanos”, las redes generatrices que representan el corazón, la simiente de cada uno de los aspectos clave que conformarán nuestra cosmovisión; y a partir de las cuales se gestarán luego todas las BIO-redes humanas que expresarán la visión de unidad sobre la enorme diversidad que compone la gran familia humana.

LEER MÁS: Libro Tiempos de Transformación, Capítulo 8.-

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