Elecciones 2015. Crisis política y Oportunidad

       Las elecciones presidenciales de 2015 representan un importante punto de inflexión para dar nacimiento a una nueva Argentina. La sincronización de nuestro presente con la gesta de la Revolución de Mayo que acontecerá en mayo de 2015, y con la Declaración de la Independencia a fines de diciembre del mismo año, constituyen las dos fechas portales que enmarcan el futuro de Argentina; y señalan al año 2016, año del Bicentenario de nuestra Independencia, como el hito histórico que dará inicio formal a nuestra transformación social, política y económica.

La importancia de cerrar el pasado

      Si durante los próximos dos años, no intentamos romper con el viejo paradigma de la repetición histórica, una primera lectura de los principales ciclos fractales que afectarán a la Argentina entre Octubre y Diciembre de 2015, nos conducen a estar en sincronía con:

Agosto/Septiembre de 1964: Gobierna el radical Arturo Illia, quien ganó las elecciones con el 25 % Illiade los votos, estando proscripto el peronismo. Por esos días, Perón inicia el llamado “operativo retorno”, el cuál a pesar de fracasar, reaviva la actividad de los peronistas en la política.

Enero/Febrero de 2003: Néstor Kirchner es confirmado como el candidato impulsado por Eduardo Duhalde. Meses después, el 25 de mayo, asume como presidente con el 22 % de los votos debido a la renuncia de Carlos Menem que había salido primero con un 24 %.

      KirchnerPor lo cual es muy factible que quien resulte electo en 2015 en primera vuelta, lo haga con un bajo porcentaje de votos, como sucediera en su momento con Arturo Illia y Néstor Kirchner. Por otra parte, si consideramos que los ciclos tienden a cerrarse, el próximo gobierno debería ser de extracción radical para resolver la discontinuidad de la gestión de Illia, como Alfonsín lo fue de Irigoyen tras los 52 años de dictadura militar; sin embargo, la fuerte presencia del peronismo en todos los ciclos intermedios y la del kirchnerismo a lo largo del último, no hacen más que corroborar lo que ya hoy la sociedad tiene asumido. Es decir, que tendremos un triple escenario presidencial; pero que independientemente de quien gane las elecciones, lo único real que habrá triunfado, es el voto de quienes a diario sostienen que “éste país no cambia más”.

      Así que mientras sigamos votando exclusivamente con el “bolsillo”, o con las “viejas ideas de izquierda y derecha”, lo único que conseguiremos será continuar oscilando de un extremo al otro del péndulo. Oscilación que se ha perpetuado durante los últimos 200 años, pasando de la pelea entre saavedristas y morenistas (recordar que Moreno era periodista), al enfrentamiento entre el gobierno y el multimedios Clarín. Y como si nuestra historia fuese una saga hollywoodense, cambia la escenografía, cambian los actores y los argumentos, pero la trama siempre da vueltas sobre lo mismo: enfrentamientos por el poder, por intereses económicos y por modelos ideológicos.

      En consecuencia, sabiendo de antemano que quienes ocuparán la presidencia en los períodos 2016-2019 y 2020-2023, estarán en sincronía fractal con los ciclos históricos que van de 1816 a 1894 y de 1895 a 1973, respectivamente; no hay dudas en afirmar que se requerirán sendos gobiernos de unidad nacional para sanar éste conflictivo pasado de fragmentación, y así forjar las bases de una nueva Argentina. Tenemos pues, casi tres años por delante para prepararnos a escribir otra historia donde los actores políticos no tengan problemas de cartel, y cada uno ocupe el cargo que mejor sabe desempeñar, donde estos personajes se encuentren y cooperen entre sí para resolver los problemas reales de la población; donde la prioridad no sea la próxima elección, sino el bienestar general del pueblo.

      Ahora bien, observando la realidad cotidiana en la que vivimos, esta instancia parece una lejana utopía; sin embargo, lo único que nos impide realizar éste cambio trascendente, es que no conocemos otra forma de “hacer política” que no sea la división/fragmentación que impone el actual sistema de partidos. El dilema es entonces, cómo generar la unidad de aquellos cuyo estado natural es estar “partido” y en continua oposición entre sí. Evidentemente, no se puede generar a partir de las herramientas políticas actuales; pero eso, está a punto de cambiar.

Gestando la Transformación

      Como sostienen grandes pensadores contemporáneos, los partidos políticos son estructuras que caducaron junto con el siglo XX, siendo hoy incapaces de representar a la nueva arquitectura del pensamiento que responde a un mundo interconectado e interdependiente, con una ciudadanía que se ha vuelto planetaria. No se trata sin embargo, de eliminar las ideologías, ni de imponer un pensamiento único, sino de gestar una nueva forma de organizarnos que haga posible el alcanzar un consenso colectivo por encima de nuestras diferencias individuales.

      Morin-La vaEse nuevo punto de encuentro de la POLITICA (así con mayúsculas) es lo que llamo una Cosmovisión de Futuro, una suerte de ADN colectivo que se comporta como una plataforma política global, dinámica, interactiva y autoevolutiva; que además, mientras se está ejecutando, tiene la capacidad de modificarse a sí misma, adaptándose a los cambios que el devenir de los hechos le imponen. En consecuencia, constituye una visión total, multidisciplinaria, incluyente, holística, que refleja todos los aspectos de la diversidad humana a la que expresa; una visión que comprende las dimensiones de lo étnico, lo cultural, lo social, lo político, lo religioso, lo económico, lo científico, etc.; donde nada queda fuera de ella, y toda la sociedad se encuentra debidamente representada en ella y por ella, creando así las condiciones necesarias para que se manifieste una genuina convivencia en Paz, Armonía y Unidad en la Diversidad.

      Una COSMOVISIÓN no es una política de elites e ideologías, es una POLITICA de SERVICIO orientada al BIEN COMUN. Una cosmovisión aplicada a un país o región, no es un modelo impulsado por la mayoría de turno, es un entramado de proyectos que responden a una visión de futuro compartida y cocreada por todos.

      Luego, la cosmovisión funcionaría en principio como un pre-acuerdo de partes sobre el destino común de todos los que habitamos Argentina, al que los sucesivos gobiernos de turno deberían adherir, respetar y ejecutar; así también como una gran red de articulación a nivel nacional, provincial y municipal, que propiciaría la interacción entre el Estado, la sociedad civil y la ciudadanía, generando una POLÍTICA que será simultáneamente representativa, participativa y directa en su relación entre la Comunidad y el Estado.

      Red GeopolticaComo podemos apreciar, algo así no puede llevarse a cabo partiendo de las mismas estructuras políticas verticalistas, fragmentadas y enfrentadas entre sí, que tenemos hoy; por ello, se hace necesario la conformación de nuevas formas de organización (BIO-redes) que cocrearán, gestionarán y sostendrán esta Cosmovisión a partir de reunir y conectar entre sí, a quienes actuando de modo aislado o en pequeños grupos, hoy se hallan trabajando en esta misma dirección; por ejemplo, quienes vienen haciéndolo en pos de la Unidad y la Paz, desde lo holístico, la ecología, la sustentabilidad, la consciencia, el pensamiento complejo, la prospectiva, las redes sociales, la creatividad, la pedagogía sistémica, la medicina sintergética, el potencial humano y los valores, el nuevo liderazgo, lo comunitario, la ciudadanía multicultural, etc., etc., y por sobre todo, desde el Amor puesto al servicio del Prójimo y del Bien Común.

      Por consiguiente, dado que el potencial para crear esta nueva realidad habita en cada uno de nosotros, ha llegado el tiempo de reunirnos, de autoconvocarnos, de comprometernos plenamente los unos con los otros, para comenzar a gestar juntos la Argentina que heredarán las futuras generaciones. Es pues éste año 2013, nuestro punto de partida hacia un nuevo mañana de la Humanidad; solo nos resta encaminarnos a trabajar mancomunadamente en la génesis de ésta nueva Cosmovisión, que pondrá fin a más de dos siglos de desencuentros.

      ¡Escucha a tú Corazón!

      De la Utopía a la Realidad hay un solo paso, que es la ACCIÓN.

                                                                                                                                 Raúl Nicolás Amato

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